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Half Nelson (2006)




Half Nelson (Ryan Fleck, 2006; escrito con Anna Boden),

Dan (Ryan Gosling)
Drey (Shareeka Epps)
                        …y otros, los demás.

Un profesor de secundaria drogadicto y rojo, en proceso de disolución. Lector del Ché, del Manifiesto, de los Black Panthers. Adicto, fracasado, haciéndose polvo. Su estudiante negra de 13 años, Drey, a punto de caer en la espiral del camelleo y el consumo de drogas (fuma crack, su hermano quiere hacerla vendedora).
Dan Dunne entra en clase y espeta: “¿Qué es la historia? La historia son fuerzas en conflicto que crean cambio”.
En un momento duro de la película, la estudiante entra en el picadero donde su profesor se está colocando, para venderle mercancía. Ambos han tocado fondo.

Half Nelson es la historia de dos personas solas, una que tiene un futuro, otra que viene del infierno y no va a ninguna parte. Dos puntos invisibles en un cosmos desquiciado. De manera abierta, la película nos presenta a los dos personajes a punto de salvarse mutuamente, sin que quede un final claro.
No hay lección moral, ni reflexión sobre los efectos de la droga. Los alumnos de Dan son capaces de comprender la historia del Civil Rights Movement afro-americano, de pensar por sí mismos. Dan se enfrenta al dealer del vecindario, para que no convierta a Drey en un camello.

Brechtianamente, el director de la película deja que el espectador se cuestione por qué Dan es drogadicto. ¿Soledad?, ¿fracaso sentimental, familiar, laboral?, ¿el callejón sin salida político?, ¿incomunicación?
Como retrato de tantas existencias políticas-no-políticas derrotadas, en un mundo en el que se esfuman las perspectivas de transformación, la película es brutal. Como una aproximación a la negativa a insertarse en esa normalidad enloquecida: quizás la droga es una forma de no aceptar la situación.

La película puede leerse también intelectualizándola como, p. ej., “un estudio del fracaso social y de la posición de los intelectuales de izquierdas en las sociedades del capitalismo tardío”.
A mí cuando la vi me dieron ganas de emborracharme.

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